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DARIO MARXXX - Porno de autor
 
 
Darío Marxxx es uno de los pocos directores argentinos que se dedica al porno gay en nuestro país. Casa Brutus te presenta su trabajo realizado hasta ahora para que lo descubras y conozcas un poco de la industria del porno.




¿Cuanto tiempo hace que hacés películas porno y como se dió?

En el año 2005 estrenamos Una Noche en Buenos Aires, y levantamos mucha polvareda ya que nadie antes lo había hecho. De alli en adelante seguimos sin parar . ¿Como se dió? vimos una veta que nadie la había explotado antes y que necesitaba mostrarse. Logicamente que al principio no resulto fácil, ya que tuvimos que recurrir a escorts. Pero con decision y coraje seguimos adelante.


Hacer cine en la Argentina no es fácil y porno debe ser aun más complicado. ¿Autofinancias tus películas o contás con algún tipo de apoyo?


Las películas las financiamos nosostros mismos, no recibimos apoyo de nadie, por lo que a veces se hace dificil filmar ya que ni siquiera conseguimos apoyo de empresas dedicadas al público gay como podrían ser ropa interior, hoteles, preservativos. Es difícil producir en la Argentina, y aun hay cierta hipocresía de no quedar pegado en una porno, pero bue...


¿Qué presupuesto maneja una película sin contar el pago de los actores?


El mayor presupuesto se lo llevan los actores, a mi personalmente me gusta filmar en locaciones reales y en general lo hacemos en lugares reconocibles de Buenos Aires y también mucho en exteriores por lo que se hace más costoso, no me gusta hablar de cifras pero para recuperar la inversión te lleva por lo menos un año.








En el porno actual es cada vez menor el argumento, es apenas una sucesión de coito trás coito. ¿Cómo ves esa situación tan poco creativa que termina volviendo aburridas muchas películas?


A ver, yo no soy del estilo de filmar escenas sueltas, a mi me gusta un poco más de producción y sobre todo que en nuestras escenas los chicos hablen, porque creo que el idioma es importante en la peli, pero es un tema personal.
También me gusta filmar con chicos que nunca lo hicieron y eso hace más entretenida la escena, ya que son chicos de cuerpo "normales" y al no tener experiencia previa sale más natural y creible.



En cuanto a los actores, ¿cómo es el casting de seleción? ¿qué se tiene en cuenta para quedar o no en el elenco?


La selección la hacemos a traves de nuestro website www.americantop.tv , allí los chicos envian fotos y de alli seleccionamos los que nos parecen que van con el perfil que buscamos en ese momento. ¿Qué tenemos en cuenta? Lo primero es el cuerpo, no necesariamente muscoloso, y despues y sobre todo la actitud frente a una camara; eso se ve en la entrevista que tenemos con él. El look también es importante.



¿Cuantas películas dirigiste, y cuál creés que es la mejor?


Tenemos hechas 9 películas. Y con referencia a cual es la mejor, no te podría decir, lo que si te puedo decir es que El Cumple de Lucas fue la que más le gusto a la gente. Hoy en día pasaron 5 años y la gente se acuerda de esa peli y se vende como entonces. Con el paso del tiempo uno va aprehendiendo más y la tecnologia ayuda mucho, en eso si que se ve más elaboración y producción en las últimas, además están en HD.






¿Tenés algún actor fetiche?


Nuestro actor fetiche es Bruno Bordas, además de ser la cara visible de la empresa. Muy recomendable desde todo punto de vista: profesional, personal y además tiene una vida muy interesante fuera del porno.


En USA y Europa son bastante jodidos con el tema del bareback (sexo sin preservativo). ¿Cuál es tu postura como director?



Acá tambien es jodido, yo en lo personal no estoy en desacuerdo con el bareback, siempre y cuando se haga con responsabilidad; nosotros comenzamos a hacer escenas para la web americantop.tv en donde parejas estables de chicos desean filmar bare, asi que de ese modo lo hacemos, previo examen de VIH.


¿Cuáles son tus límites como director? ¿a que prácticas sexuales le decís que no para filmar?


No haria scat, seguro que no, lo demás es conversable. Hay veces que los mismos chicos nos proponen "morbos" y si lo vemos viable, lo hacemos. Tené en cuenta que nosotros filmamos "la fantasias que la gente tiene". Por eso hay escenas con policias, orgias, sexo al aire libre, en un gym , etc.



¿Qué crítica recibieron tus películas de parte del mercado extranjero? ¿pudiste insertarlas comercialmente?


Pudimos entrar al mercado americano pero es muy dificil. De hecho El Cumple de Lucas recibió en 2007 la nominación como Mejor pelicula latina en el festival VN de San Francisco.



¿Cómo ves a la indrustria del porno ahora que todo es bajable por internet?


Es una cagada, ya que la gente prefiere bajarla que comprarla, y así se va a producir cada vez menos. Es un tema muy grave y les pasa a todo el mundo.



¿Alguna vez vamos a poder ver escenas de chicos no depilados en alguna película tuya?


Seguro, de hecho ahora estamos haciendo escenas como deje para la web y alli se puede jugar más con los morbos y con los cuerpos. Así que te digo que esperen un poco y van a ver. Jejeje



¿Hay algún nuevo proyecto dando vueltas por ahí?

Lo que se viene es la pelicula que filmamos con Bruno Bordas en Rio de Janeiro y nuestra pagina web con muchas novedades, así que estén atentos e ingresen a www.americantop.tv para verlas.

8 comentarios:

  1. hola dario como va bueno te cuento que estuve viendo colillas de tus pelis en internet y me parecio un trabajo estupendo y me copoaria saber si nos podremos contactar

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  2. Pff es verdad, el porno en argentina es muy malo!!! las pelis porno argentinas todas son casi iguales aparte de que hay re pocos directores y poca originalidad, en cuanto a dario la verdad me gustan las ideas que pones en tus pelis son interesantes

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  3. hola dario m gustan mucho las pelis xxx gay argentinas no tuve opotunidad de ver muchas pero las pokita k vi me encantaron mucho mas ke las extranjeras pero creo k estaria bueno apostar y producir mas peliculas con chicos mas comunes a todos y x favorrrr!!! velludos! ja ja y no tanto modelo de revista k x lo menos a mi no me exitan demaciado..ja! saludos..soy gabriel de mar del plata

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  4. El cumple de lucas esta muuuy buena. La recomiendo. Yo la compre y la verdad no me arrepiento. Aguante el cine porno gay argentino.
    Quiero participar :P (alta fiesta jaja)

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  5. HOLA COMO VA DARIO HE VISTO TUS PELIS MUY BUENAS Y ME GUSTARIA TRABAJAR ALGUN DIA EN UNA DE ESAS STARIA DE MASSSS!! SOY GAY MASCULINO 1,66 67 KL DEFINIDO NO MUSCULOSO BASTANTE LAMPIÑO TAMAÑO 22 X 5 HA OLVIDE DECIRTE SOY URUGUAYITO TE DEJO MI CORREO ROCCOK2010@HOTMAIL.COM

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  6. buenisimo me gustaria estar en una de tus pelis jaja enserio alta produccion ourpower-_@live.com exitos!

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  7. he visto tus peliculas muy buenas brutemass@yahoo.com.br

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  8. me gustaria que hicieran una de incesto gay, me trastorna ese tema.

 

 

soy

 

soy

Viernes, 5 de marzo de 2010

ENTREVISTA

Cama adentro

Seis años atrás, con la película Una noche en Buenos Aires, Darío Marxxx se convertía en el primer director de cine porno gay del país con productora propia. Ahora que ya tiene nueve películas en su haber, incluida la recién estrenada Doble moral, está en condiciones de contar algunos secretos del oficio y de trazar la silueta del actor porno ideal.

 Por Patricio Lennard

¿Cuándo fue que a Darío Marxxx se le agregaron dos x?

—En realidad las tuvo siempre. Yo me llamo Darío Marcelo, y como Darío es un nombre que no uso nunca, me puse Darío Marxxx, por lo que fueron tres y no dos las x que vinieron con su cromosoma.

¿Y qué te llevó a hacer películas porno gays cuando nadie se dedicaba a eso en la Argentina?

—Si vamos al caso, ahora tampoco hay otras productoras que se dediquen al rubro. Seguimos siendo los únicos. Acá se produce porno hétero, y si el porno gay no está del todo bien visto es por el punto de vista heterosexual con que se maneja la industria argentina del porno. Yo he ido a algún que otro festival de cine triple X (festivales que son siempre heterosexuales) y he sentido cierto menosprecio de parte de mis pares. Como si los demás directores (que en la Argentina son cinco o seis, no más) no me consideraran un par por hacer porno gay, o como si lo que yo hago no se pudiera comparar con lo que ellos hacen.

¿Y en qué dirías que sí hay diferencias?

—En una película hétero, la estrella es la mina. Siempre. Mientras que en una película gay la estrella es el chico, por lo que casi todos son estrellas. Por eso sale más caro producir una película gay que una película hétero. En una película gay les tenés que pagar a todos más o menos lo mismo, salvo en el caso de los protagonistas. En una película hétero les pagás a las chicas, y a los chicos, en muchos casos, los conseguís gratis. Eso es una práctica habitual, cumplirle la fantasía al tipo que piensa: “Bueno, voy a coger con minas lindas y encima me pagan”. Pero en una película hétero un pibe a lo sumo gana 200 pesos (si es que no va gratis), mientras que en una película gay lo menos que gana un pibe son 700 pesos.

¿Por qué pensás que tuvo que pasar tanto tiempo para que alguien se propusiera hacer porno gay en la Argentina?

—Supongo que por la hipocresía que todavía existe socialmente. Buenos Aires es una ciudad que se considera gay friendly, pero lo es por necesidad y no por convicción. ¡Buenos Aires es gay friendly para el turista! Cuando empecé a hacer películas, no conseguía una sola empresa que me auspiciara con lubricante, con preservativos, con ropa interior. Y hemos hecho presentaciones de las películas en bares, en discotecas, y hubo empresas que nos dieron champán, pero con la condición de que no las nombremos. Ahí te das cuenta de los prejuicios que todavía existen.

Contando Doble moral, ya llevás nueve películas filmadas. ¿Qué cambió de tus comienzos hasta ahora?

—En Una noche en Buenos Aires, que a mí me gusta porque es la primera película que hice, yo no tenía idea de nada y los defectos técnicos que tiene son terribles. Entonces yo todavía no filmaba, sólo dirigía, y tuve que armar un equipo de camarógrafos que después siguió trabajando conmigo. Pero ninguno de ellos había filmado porno antes, y mucho menos porno gay, sin contar que eran todos tipos heterosexuales. En las primeras películas eso fue un poco complicado. Sobre todo porque, si bien los pibes lo veían como un trabajo, era raro para ellos tener que andar metiendo la cámara en esos lugares. Me acuerdo, por ejemplo, de que en la escena final de El cumple de Lucas —en donde todos le acaban encima al protagonista—, uno de los camarógrafos no se pudo contener y dijo: “¡Uy, qué asco!”. Entonces lo agarré, lo saqué aparte y le dije: “¡Pero no! ¡No podés decir eso!”. Y él se disculpó en veinte idiomas, diciéndome que le había salido de adentro, que no estaba acostumbrado.

Una de tus últimas películas, Vampiros en Buenos Aires, tiene una trama de ribetes fantásticos y hasta efectos especiales. Pero, si uno se fija en Internet, salta a la vista que la pornografía ha ido girando en los últimos años hacia una estética mucho más afín con el reality: escenas sexuales sin música y sin más actuación que la que supone el acto sexual en sí mismo.

—Nuestra idea, de ahora en más, es filmar una película por año y además filmar escenas para comercializarlas por Internet. Hoy en día la gente ya no quiere tener el disco en su casa y las películas con trama son cada vez menos. Pero a mí me gusta que una película tenga un mínimo argumento. Como director lo digo. Más allá de que sea una estética más amateur, lo que hoy, sin duda, está marcando tendencia.

¿Y por qué pensás que el sexo tiende a depurarse de ese modo en la pornografía?

—No sé si los directores están tan de acuerdo con eso. Seguramente es lo que piden las productoras, además de que es mucho más barato. Hay una película de Falcon filmada en Atenas, que son dos DVD, y que te das cuenta de que tiene un gasto de producción de la puta madre. Imaginate lo que les habrá salido trasladar a todos esos modelos americanos a Grecia, pagarles el hospedaje, los sueldos... Es como una película de cine. Una superproducción de ese tipo hoy ya no tiene sentido. La gente se ha acostumbrado a ver pornografía en la computadora y no en un televisor LCD de 42 pulgadas. Por eso ya no es necesario fijarse tanto en los detalles. El sexo es mucho más real, la cámara está ahí, te muestran las luces, el set de filmación.

Y hasta podés jugar al actor porno, filmándote con el celular, en la comodidad de tu casa.

¿Qué tipo de pornografía te gusta y qué cosas te excitan más en una película porno?

—Me gustan las películas con chicos con cuerpos más normales. No me gustan tanto las películas americanas, por el estereotipo de chico americano, musculosito, rubiecito. Me gustan más los chicos latinos. Pero lo cierto es que la pornografía que se hace en el mundo se produce, en gran medida, para el público americano. De ahí que haya mucho porno gay producido en Europa del Este, en donde el tipo de chico que encontrás es muy parecido al americano.

¿Y con tus películas? ¿Nada?

—Jamás les he dado una utilidad erótica a mis películas. Muchas veces me preguntan: “Che, cuando filmás, ¿no se te para?”. Y no, ni ahí. Es un trabajo. Lo veo desde un lado completamente distinto al que lo ve la gente. Porque una cosa es lo que yo veo y otra lo que ve la cámara. De lo que estoy pendiente todo el tiempo cuando filmo es de lo que ve la cámara.

¿Te llama la atención que hoy en día el bareback (sexo sin preservativo) sea el género más producido en la industria del porno gay a nivel mundial?

—No sé si me llama la atención... Es todo un tema ése. Hay empresas que no harían nunca bareback, y hay empresas que nacieron haciendo ese tipo de películas. Jeff Palmer, que empezó filmando para Falcon y después se pasó a SX Video, y que muchos lo consideran uno de los actores pioneros del bareback, es un caso paradigmático. Y esto lo digo porque una vez que un actor filma bareback es muy difícil que después lo contraten de una empresa que no se dedica al género. Si vos te fijás, en los Estados Unidos no hay muchas productoras de bareback, mientras que en Europa son casi todas. Incluso ves chicos muy jovencitos filmando ese tipo de sexo. Y si bien al principio de las películas te ponen advertencias, que dicen que es una práctica riesgosa, que no se recomienda hacerlo y que lo que te están vendiendo es una fantasía, de cualquier modo lo hacen. Estas advertencias con respecto al sexo no seguro tendrían que aparecer, supuestamente, también en Internet. Pero no aparecen.

¿Y por qué filmarías y por qué no filmarías bareback?

—Filmaría bareback con chicos que estén en pareja, obviamente con los tests que es necesario hacerse. Y no filmaría bareback porque, como te decía antes, es un paso que no tiene punto de retorno, pensando en el funcionamiento del mercado del porno.

Al principio, en tus películas te las arreglabas con taxi-boys, pero después fueron apareciendo chicos que, sin ser del rubro, también querían actuar. ¿Con qué situaciones se encuentra un director porno a la hora de hacer un casting?

—Lo primero que le pregunto a un pibe cuando viene es por qué quiere hacer una película porno. Y ahí ya me doy cuenta de si viene por la plata, o porque es exhibicionista, o si busca cumplir una fantasía. Te encontrás de todo. Un tipo, por ejemplo, vino al casting con su mujer y su hija de siete años... ¡a sabiendas de que era para filmar una película gay! Después hubo otro caso de una pareja, un chico y una chica, que vinieron los dos al casting y que me dijeron que la fantasía de ella era ver cómo el marido se cogía a un tipo. Y yo le dije: “Mirá, todo bien, pero yo no soy Julián Weich para andar cumpliéndole sueños a la gente”. Al chico lo elegimos y a la mujer le aclaramos que no podía venir, pero el día de la filmación se apareció igual, con la excusa de que venía a traerle cigarrillos al marido. Lo que pasa es que quienes lo ven de afuera, por lo general, tienen una idea bastante errada de lo que es hacer porno. En una película se corta, se cambia de escena y no se coge como se coge habitualmente. Si no filmaste antes, te aseguro que se prenden dos luces y te enfoca una cámara y lo más probable es que se te baje la pija.

¿Qué hay que tener para ser un buen actor porno?

—Personalidad, presencia. Si tenés 20 centímetro de pija, perfecto, por ahí te eligen por eso, pero la actitud es lo más importante. Yo siempre digo: no se coge sólo con la pija o con el culo: se coge con todo el cuerpo. Y el tipo que está viendo una película se tiene que calentar, si no, no sirve. Si vos estás cogiendo en una selva, bueno, por ahí el erotismo puede estar en el lugar; pero si estás cogiendo entre cuatro paredes, depende de vos que el tipo no se quede dormido o busque pasar a la escena siguiente.

¿Y qué pensás que busca alguien en el porno gay argentino que no encuentra en otras películas?

—La curiosidad de ver caras conocidas. El morbo de ver si tal o cual es activo o pasivo. Y también lo excitante que puede ser ver coger en tu idioma. En nuestras películas, cuando los chicos cogen, siempre tratamos de que hablen. Y lo que dicen son cosas que dice cualquiera. Esa proximidad excita bastante. Nada de “Oh, yeah!” entonces.

 

 

Viernes, 5 de marzo de 2010

ENTREVISTA

Cama adentro

Seis años atrás, con la película Una noche en Buenos Aires, Darío Marxxx se convertía en el primer director de cine porno gay del país con productora propia. Ahora que ya tiene nueve películas en su haber, incluida la recién estrenada Doble moral, está en condiciones de contar algunos secretos del oficio y de trazar la silueta del actor porno ideal.

 Por Patricio Lennard

¿Cuándo fue que a Darío Marxxx se le agregaron dos x?

—En realidad las tuvo siempre. Yo me llamo Darío Marcelo, y como Darío es un nombre que no uso nunca, me puse Darío Marxxx, por lo que fueron tres y no dos las x que vinieron con su cromosoma.

¿Y qué te llevó a hacer películas porno gays cuando nadie se dedicaba a eso en la Argentina?

—Si vamos al caso, ahora tampoco hay otras productoras que se dediquen al rubro. Seguimos siendo los únicos. Acá se produce porno hétero, y si el porno gay no está del todo bien visto es por el punto de vista heterosexual con que se maneja la industria argentina del porno. Yo he ido a algún que otro festival de cine triple X (festivales que son siempre heterosexuales) y he sentido cierto menosprecio de parte de mis pares. Como si los demás directores (que en la Argentina son cinco o seis, no más) no me consideraran un par por hacer porno gay, o como si lo que yo hago no se pudiera comparar con lo que ellos hacen.

¿Y en qué dirías que sí hay diferencias?

—En una película hétero, la estrella es la mina. Siempre. Mientras que en una película gay la estrella es el chico, por lo que casi todos son estrellas. Por eso sale más caro producir una película gay que una película hétero. En una película gay les tenés que pagar a todos más o menos lo mismo, salvo en el caso de los protagonistas. En una película hétero les pagás a las chicas, y a los chicos, en muchos casos, los conseguís gratis. Eso es una práctica habitual, cumplirle la fantasía al tipo que piensa: “Bueno, voy a coger con minas lindas y encima me pagan”. Pero en una película hétero un pibe a lo sumo gana 200 pesos (si es que no va gratis), mientras que en una película gay lo menos que gana un pibe son 700 pesos.

¿Por qué pensás que tuvo que pasar tanto tiempo para que alguien se propusiera hacer porno gay en la Argentina?

—Supongo que por la hipocresía que todavía existe socialmente. Buenos Aires es una ciudad que se considera gay friendly, pero lo es por necesidad y no por convicción. ¡Buenos Aires es gay friendly para el turista! Cuando empecé a hacer películas, no conseguía una sola empresa que me auspiciara con lubricante, con preservativos, con ropa interior. Y hemos hecho presentaciones de las películas en bares, en discotecas, y hubo empresas que nos dieron champán, pero con la condición de que no las nombremos. Ahí te das cuenta de los prejuicios que todavía existen.

Contando Doble moral, ya llevás nueve películas filmadas. ¿Qué cambió de tus comienzos hasta ahora?

—En Una noche en Buenos Aires, que a mí me gusta porque es la primera película que hice, yo no tenía idea de nada y los defectos técnicos que tiene son terribles. Entonces yo todavía no filmaba, sólo dirigía, y tuve que armar un equipo de camarógrafos que después siguió trabajando conmigo. Pero ninguno de ellos había filmado porno antes, y mucho menos porno gay, sin contar que eran todos tipos heterosexuales. En las primeras películas eso fue un poco complicado. Sobre todo porque, si bien los pibes lo veían como un trabajo, era raro para ellos tener que andar metiendo la cámara en esos lugares. Me acuerdo, por ejemplo, de que en la escena final de El cumple de Lucas —en donde todos le acaban encima al protagonista—, uno de los camarógrafos no se pudo contener y dijo: “¡Uy, qué asco!”. Entonces lo agarré, lo saqué aparte y le dije: “¡Pero no! ¡No podés decir eso!”. Y él se disculpó en veinte idiomas, diciéndome que le había salido de adentro, que no estaba acostumbrado.

Una de tus últimas películas, Vampiros en Buenos Aires, tiene una trama de ribetes fantásticos y hasta efectos especiales. Pero, si uno se fija en Internet, salta a la vista que la pornografía ha ido girando en los últimos años hacia una estética mucho más afín con el reality: escenas sexuales sin música y sin más actuación que la que supone el acto sexual en sí mismo.

—Nuestra idea, de ahora en más, es filmar una película por año y además filmar escenas para comercializarlas por Internet. Hoy en día la gente ya no quiere tener el disco en su casa y las películas con trama son cada vez menos. Pero a mí me gusta que una película tenga un mínimo argumento. Como director lo digo. Más allá de que sea una estética más amateur, lo que hoy, sin duda, está marcando tendencia.

¿Y por qué pensás que el sexo tiende a depurarse de ese modo en la pornografía?

—No sé si los directores están tan de acuerdo con eso. Seguramente es lo que piden las productoras, además de que es mucho más barato. Hay una película de Falcon filmada en Atenas, que son dos DVD, y que te das cuenta de que tiene un gasto de producción de la puta madre. Imaginate lo que les habrá salido trasladar a todos esos modelos americanos a Grecia, pagarles el hospedaje, los sueldos... Es como una película de cine. Una superproducción de ese tipo hoy ya no tiene sentido. La gente se ha acostumbrado a ver pornografía en la computadora y no en un televisor LCD de 42 pulgadas. Por eso ya no es necesario fijarse tanto en los detalles. El sexo es mucho más real, la cámara está ahí, te muestran las luces, el set de filmación.

Y hasta podés jugar al actor porno, filmándote con el celular, en la comodidad de tu casa.

¿Qué tipo de pornografía te gusta y qué cosas te excitan más en una película porno?

—Me gustan las películas con chicos con cuerpos más normales. No me gustan tanto las películas americanas, por el estereotipo de chico americano, musculosito, rubiecito. Me gustan más los chicos latinos. Pero lo cierto es que la pornografía que se hace en el mundo se produce, en gran medida, para el público americano. De ahí que haya mucho porno gay producido en Europa del Este, en donde el tipo de chico que encontrás es muy parecido al americano.

¿Y con tus películas? ¿Nada?

—Jamás les he dado una utilidad erótica a mis películas. Muchas veces me preguntan: “Che, cuando filmás, ¿no se te para?”. Y no, ni ahí. Es un trabajo. Lo veo desde un lado completamente distinto al que lo ve la gente. Porque una cosa es lo que yo veo y otra lo que ve la cámara. De lo que estoy pendiente todo el tiempo cuando filmo es de lo que ve la cámara.

¿Te llama la atención que hoy en día el bareback (sexo sin preservativo) sea el género más producido en la industria del porno gay a nivel mundial?

—No sé si me llama la atención... Es todo un tema ése. Hay empresas que no harían nunca bareback, y hay empresas que nacieron haciendo ese tipo de películas. Jeff Palmer, que empezó filmando para Falcon y después se pasó a SX Video, y que muchos lo consideran uno de los actores pioneros del bareback, es un caso paradigmático. Y esto lo digo porque una vez que un actor filma bareback es muy difícil que después lo contraten de una empresa que no se dedica al género. Si vos te fijás, en los Estados Unidos no hay muchas productoras de bareback, mientras que en Europa son casi todas. Incluso ves chicos muy jovencitos filmando ese tipo de sexo. Y si bien al principio de las películas te ponen advertencias, que dicen que es una práctica riesgosa, que no se recomienda hacerlo y que lo que te están vendiendo es una fantasía, de cualquier modo lo hacen. Estas advertencias con respecto al sexo no seguro tendrían que aparecer, supuestamente, también en Internet. Pero no aparecen.

¿Y por qué filmarías y por qué no filmarías bareback?

—Filmaría bareback con chicos que estén en pareja, obviamente con los tests que es necesario hacerse. Y no filmaría bareback porque, como te decía antes, es un paso que no tiene punto de retorno, pensando en el funcionamiento del mercado del porno.

Al principio, en tus películas te las arreglabas con taxi-boys, pero después fueron apareciendo chicos que, sin ser del rubro, también querían actuar. ¿Con qué situaciones se encuentra un director porno a la hora de hacer un casting?

—Lo primero que le pregunto a un pibe cuando viene es por qué quiere hacer una película porno. Y ahí ya me doy cuenta de si viene por la plata, o porque es exhibicionista, o si busca cumplir una fantasía. Te encontrás de todo. Un tipo, por ejemplo, vino al casting con su mujer y su hija de siete años... ¡a sabiendas de que era para filmar una película gay! Después hubo otro caso de una pareja, un chico y una chica, que vinieron los dos al casting y que me dijeron que la fantasía de ella era ver cómo el marido se cogía a un tipo. Y yo le dije: “Mirá, todo bien, pero yo no soy Julián Weich para andar cumpliéndole sueños a la gente”. Al chico lo elegimos y a la mujer le aclaramos que no podía venir, pero el día de la filmación se apareció igual, con la excusa de que venía a traerle cigarrillos al marido. Lo que pasa es que quienes lo ven de afuera, por lo general, tienen una idea bastante errada de lo que es hacer porno. En una película se corta, se cambia de escena y no se coge como se coge habitualmente. Si no filmaste antes, te aseguro que se prenden dos luces y te enfoca una cámara y lo más probable es que se te baje la pija.

¿Qué hay que tener para ser un buen actor porno?

—Personalidad, presencia. Si tenés 20 centímetro de pija, perfecto, por ahí te eligen por eso, pero la actitud es lo más importante. Yo siempre digo: no se coge sólo con la pija o con el culo: se coge con todo el cuerpo. Y el tipo que está viendo una película se tiene que calentar, si no, no sirve. Si vos estás cogiendo en una selva, bueno, por ahí el erotismo puede estar en el lugar; pero si estás cogiendo entre cuatro paredes, depende de vos que el tipo no se quede dormido o busque pasar a la escena siguiente.

¿Y qué pensás que busca alguien en el porno gay argentino que no encuentra en otras películas?

—La curiosidad de ver caras conocidas. El morbo de ver si tal o cual es activo o pasivo. Y también lo excitante que puede ser ver coger en tu idioma. En nuestras películas, cuando los chicos cogen, siempre tratamos de que hablen. Y lo que dicen son cosas que dice cualquiera. Esa proximidad excita bastante. Nada de “Oh, yeah!” entonces.

       


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  American Top recopila en una película "Lo mejor de Darío Marxxx"

La productora de cine porno gay “American Top” está celebrando 5 años de vida y, como parte de los festejos lanzó al mercado una recopilación, bajo el título “Lo mejor de Darío Marxxx”, con las mejores escenas de las cintas producidas durante este tiempo, según se menciona en una entrevista concedida al portal SentidoG.

La película “Lo mejor de Darío Marxxx” es la octava producida por American Top, en una aventura que comenzó allá por el año 2004 cuando el director, en aquel entonces propietario de American Top Video decidió explotar un campo que no estaba siendo aprovechado en la Argentina: el cine porno gay. Fue así como lanzó al poco tiempo la cinta “Una noche en Buenos Aires”.

Cabe destacar que la película “Lo mejor de Darío Marxxx” compila escenas de las primeras cinco películas producidas por el director, una buena excusa para que los espectadores puedan apreciar la evolución que han tenido los productos en todos sus aspectos (actuación, dirección, producción, etc.)

Además del lanzamiento de “Lo mejor de Darío Marxxx” la productora American Top está embarcada en otros proyectos entre los que se destacan las películas porno gay “Doble moral” y “Vacaciones en Brasil”, cuyos lanzamientos están previstos para el correr de este año, mientras que en 2010 se presentarán “Lo mejor de Darío Marxxx 2” y “Lo mejor de Darío Marxxx 3, orgías”, además de varias sorpresas a través del sitio web de la productora.

 

 

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